miércoles, 15 de mayo de 2024

"¡Me siento bonita!". Autoginefilia, fantasías eróticas de género cruzado y más

"¡Oooh, soy un "persona autoginéfilo" tan sexy!"  (Wavebreakmedia)

¿Es realmente tan diferente el sueño de personas transfemeninas (variancia de género hombre a mujer/male to female MTF) de las ensoñaciones que experimentan las mujeres cis cuando se miran a sí mismas con deseo?

Uno de los pilares básicos de la teoría de la "autoginefilia" ("autogynephilia") de Ray Blanchard es que las personas que sueñan con un cambio de género "de hombre a mujer", y las mujeres trans que aman a las mujeres, se sienten atraídas sexualmente por su yo femenino. Les excita la idea de ser o parecer mujer.

Blanchard y sus seguidores a veces definen esto como una sexualidad separada, que se suma a la heterosexualidad y la homosexualidad.

Mientras que los hombres homosexuales se sienten atraídos por los hombres y los hombres heterosexuales por las mujeres, los "autoginéfilos" se reducen a idiotas autoeróticos y narcisistas.

El travesti que se admira a sí mismo


La prueba se encuentra, supuestamente, en el travestismo: hombres que se travisten y se excitan vistiéndose de mujer, admirándose en el espejo. La erección es lo que les delata.

Y ante una prueba tan creíble, lo demás es sentido común. Después de todo, hombres y mujeres reales no se excitan con la idea de ser hombres y mujeres, ¿verdad? Sólo les excita estar con otros hombres u otras mujeres, nunca les emociona estar consigo mismos.

Además, las mujeres reales no tienen erecciones. Apenas se excitan a veces.

martes, 2 de abril de 2024

La conclusión de Joanna: las personas transgénero son quienes son porque la naturaleza las hizo posibles.

Hoy en día sabemos muy bien que ser trans no es una enfermedad mental cuya causa sea el apetito sexual. Sin embargo, todavía necesitamos entender cómo la naturaleza de querer ser del otro sexo puede contemplar elementos de la energía sexual. 

Por Joanna Santos

Dado que todas las personas trans que conozco remontan sus sentimientos de género a la infancia, antes de la pubertad, sería demasiado simplista reducir los sentimientos de incongruencia de género a una mera disfunción sexual. 

Blanchard reduce la disforia de género a una sexualidad mal dirigida

Sin embargo, el ahora infame Ray Blanchard, hizo todo lo posible para lograrlo y, a fines de la década de 1980, desechó los testimonios de sus pacientes que remitían a la infancia temprana. Según él, se tratata simplemente de mentiras cuyo único fin era fabricar una narrativa para justificar la transición de género. En cualquier estudio hecho con seriedad, este tipo de mala praxis metodológica difícilmente podría calificarse de "científica". 

jueves, 7 de marzo de 2024

Toda la evidencia contra la hipótesis del contagio social transgénero (ROGD)



Reflexiones sobre por qué la gente está abrazando esta teoría zombi.

Por Julia Serano

 Porcentaje de personas zurdas. Machos (azul), hembras (rojo).
BBC News: “Do left-handed people really die young?”

Este gráfico lo utilicé por primera vez en 2017, en respuesta a la entonces novedosa afirmación de que ser transgénero se está propagando "rápidamente" entre los niños a través del “contagio social”. 

En el ensayo donde lo usé, Agendas transgénero, contagio social, presión de pares y prevalencia, señalé tres puntos: 1) históricamente, las estadísticas de población trans han tendido a subestimar las cifras reales por una combinación de aislamiento social, estricta vigilancia médica y estigma omnipresente (por ejemplo, ostracismo social); 2) con cada década reciente, ha habido un aumento constante en el número de personas que se identifican como trans debido a un aumento gradual en el acceso a la información y a la atención con perspectiva de género, y una disminución recíproca del estigma; 3) estas dinámicas son sorprendentemente similares al aparente aumento de personas zurdas (de ~2% a 13,2%) en los países occidentales durante el siglo XX a medida que el estigma contra los zurdos disminuyó.

jueves, 8 de febrero de 2024

¿Se ha pensado siempre que los hombres y las mujeres pertenecen a diferentes sexos biológicos?



Hace no mucho tiempo, los europeos creían que los hombres y las mujeres no pertenecían a dos sexos distintos, sino que eran variaciones de un mismo sexo. La idea de que hay “dos sexos biológicos” estáticos e inmutables está lejos de ser obvia y, por esta razón, el género no puede reducirse al sexo.

Jack Molay

Hoy en día, a menudo nos topamos con activistas transfóbicos y anti-LGBTQ que hablan sobre el “sexo biológico” y la forma en que los genitales, las gónadas o los cromosomas determinan no solo las capacidades asociadas al sexo sino también el género.

Esta es una manera encubierta de defender los roles de género tradicionales y obligar a las personas queer y trans a volver al armario.

Según ellos, la sexualidad entre personas del mismo sexo es mala, aparentemente, porque no es natural y no conduce a la procreación. También, según ellos, las personas transgénero se equivocan acerca de su identidad porque la identidad de género se deriva siempre de su sexo biológico.

Muchos transfóbicos ven estas declaraciones como hechos evidentes y eternos, por lo que acusan a las personas trans y a los grupos defensores de los derechos LGBTIQ de ser una "chusma despierta” que está engañando a "nuestra" juventud y destruyendo los hechos dados por Dios y la Naturaleza.

Pero si lo que afirman estos grupos antiderechos fuera tan evidente e incuestionable, esperaríamos que esta creencia de polos extremos en el sexo y el género también estuviera presente en el pasado, ¿verdad?

lunes, 29 de enero de 2024

Contra el sentido común de los grupos antiderechos (Parte 1)

Es muy frecuente en el discurso anti-derechos apelar a argumentos cuya autoridad radica, según ellos, en “la realidad misma”. Así, grupos religiosos, feministas radicales transexcluyentes, conservadores libertarios, derechas alternativas, liberales de dudosa neutralidad e, incluso, izquierdistas ortodoxos, invocan el manto aparentemente inocuo e incontestable del sentido común.

Por Amilka González

Cada vez que estos grupos obtienen lo que consideran una pequeña victoria en contra de la población LGBTIQ —es decir, un retroceso en materia de derechos humanos—, y especialmente en contra de la población trans, vitorean ¡Ha ganado el sentido común! Es lo que sucedió recientemente en España con el recorte de leyes LGBTI del Gobierno de la Comunidad de Madrid —para una aproximación detallada de esta situación, recomendamos leer aquí, aquí y allí.

En todo el ámbito internacional donde los grupos antiderechos pugnan por imponer una retórica antiderechos, se repite el mismo guión. El punto central de sus argumentos es que el sentido común necesariamente debe ser la pauta a seguir cuando se trata de dirimir disputas sociales en torno al sexo y al género. Y, según ellos, su único interés aquí es defender el sentido común y la verdad.

En este artículo intentaremos responder varias preguntas: ¿Qué quieren significar estos grupos con sentido común? ¿De qué maneras se puede comprender este escurridizo concepto en el contexto de la ciencia? ¿Qué ventajas o desventajas nos daría utilizar el sentido común para dirimir diferencias importantes en nuestras sociedades? 

Veamos.

¿Qué es el sentido común?

El sentido común es como lo indica su nombre, el sentimiento unánime del género humano todo (...) de todos los tiempos y de todos los lugares, sabios o ignorantes, bárbaros o civilizados. 

Amadeo Jacques.  «La memoria sobre el sentido común»

En primer lugar, esta no es una pregunta sencilla y responderla de forma no superficial es un reto. Desde el punto de vista histórico, para hacernos una idea de la magnitud de la cuestión, basta con saber que el sentido común se ha intentado definir muchísimas veces desde épocas —y quizá galaxias— muy lejanas. Quienes quieran mirar una revisión de las definiciones que ha tenido este concepto en campos como la filosofía y la ciencia, específicamente en el contexto occidental —lo que de entrada ya nos alerta de que estamos ante algo que quizá no es tan universal como se cree—, pueden leer aquí, aquí y allí.